La protección de cuerpo está diseñada para resguardar al trabajador contra riesgos como salpicaduras, chispas, partículas, contacto con sustancias y condiciones ambientales adversas. Su uso adecuado, conforme a la NOM-017-STPS-2024, ayuda a reducir lesiones y garantizar seguridad durante la jornada laboral.





